Los test vocacionales de hoy y su apuesta didáctica de valor

Para un psicólogo escolar que trabaje en colegios con adolescentes, es fundamental recordar lo que indica la psicología del desarrollo acerca de éste momento de la evolución, en donde se mezclan los desarrollos cognitivos con los retos emocionales y físicos, para crear un tipo de seres humanos con una magia y un poder de atracción inigualables en cualquier otro momento de la evolución.

Esto trae consigo ciertas dificultades, típicas también del momento de desarrollo de los muchachos, en donde el mundo adulto –al cual pertenecen los orientadores del colegio, los maestros, los padres, y en general todos los que tengan edades diferentes a sí mismos- pierde valor para ellos. Es decir, que encuentran los modelos de identificación válidos en sus propios compañeros, y no en los que –como adultos- quisiéramos que tuvieran.

Complejidad

Esta situación se complejiza, cuando por un lado, están luchando por su identidad, por descubrir quiénes son, qué quieren de la vida, para qué sirven y qué los hace felices, y por el otro lado están día a día tratando de “parecerse” unos a otros, para poder generar patrones de identificación que los hagan sentir seguros consigo mismos. En esta dualidad, que busca identidad individual, pero por otro lado necesita sentido de grupo, está el secreto de cualquier intervención, que desde la orientación escolar se pueda hacer con los adolescentes. Solo entendiendo la dinámica interna de las identificaciones, desde lo infantil hasta lo adulto, se podrá acceder correctamente a esa mente maravillosa de un adolescente en proceso de desarrollo.

Históricamente los procesos de orientación vocacional han contado con la ayuda de pruebas estandarizadas, grandes baterías de evaluación con sub pruebas de habilidades académicas, sociales y especiales, escalas para medir intereses académicos y generales, test que incluyen autopercepción y prospección futura, algunos cuestionarios de sentido de vida, e incluso, algunas evaluaciones de indicadores clínicos, con tal de ayudar al joven a conocerse y a trabajar en el sentido de vida adecuado para sí mismo y para su estilo.

En esa historia de intervenciones, la psicometría ha desarrollado baterías gigantescas, que si bien han brindado información valiosa, son cuestionadas cada vez más por las características adolescentes, y por las dificultades en la aplicación. Por ejemplo, algunos de estos instrumentos requieren de condiciones de concentración y control para su aplicación, que no son realistas en un salón de clases con 40 adolescentes, como por ejemplo, cuatro horas de duración, silencio y quietud, y rellenar más de cuatrocientos círculos una y otra vez.  

Los inconvenientes

Los inconvenientes de tales intervenciones se encuentran en el lenguaje mismo de los adolescentes, quienes dicen “yo ya sé qué quiero ser, entonces me puse a jugar”, o “yo no tengo ni idea qué hacer, pero me cansé en la pregunta 20 y las contesté azar”, entre otras frases, que denuncian que tal vez, las respuestas a estos típicos test en papel  no sean las más confiables.

Adicionalmente hoy la neuropsicología nos abre caminos para entender los procesos de atención y focalización en los jóvenes, y en ningún caso avalan que un cerebro fresco, en un cuerpo sobreexcitado de hormonas, pueda ser capaz de concentrarse más de una hora en una sola tarea.

Los estudios

Ahora, cada vez se encuentran más estudios sobre el nivel de funcionamiento audiovisual de los jóvenes, en detrimento del nivel de funcionamiento lectoescrito, y en este sentido, los test en papel de grandes grupos de preguntas generan algo de aversión, cansancio y falta de credibilidad por las dificultades mencionadas anteriormente para la aplicación.

Por esa razón, los test vocacionales de hoy deben hacer toda una renovación, que incluya didáctica, y que actúen siguiendo lo que ya conocemos de la psicología del desarrollo adolescente y la neurociencia. Solo así se podrá dar reales respuestas a las necesidades de conocimiento de los adolescentes, generando credibilidad y confianza en los resultados, son tantos vicios en la aplicación.

Pictotest

Es una prueba de orientación vocacional que pretende atender a estas necesidades, sobre todo en lo relacionado con la capacidad atencional, la motivación por el uso de redes sociales, y el fácil acceso que plantea el uso de la tecnología en los jóvenes de hoy.

Una de las grandes ventajas de Pictotest es que su diseño presenta alto contenido audiovisual, es decir, que usa otros lenguajes, mucho más accesibles a los jóvenes y que generan menos resistencias. Las “preguntas” en Pictotest no son preguntas, sino interacciones, que motivan por sí mismas a ser exploradas, a “dar click” para ver qué pasa, usando adicionalmente esa característica adolescente tan positiva como la curiosidad y las ansias de saber qué hay más allá.

El hecho de que sea un test on line significa facilidad de acceso, tanto en tiempo como en espacio. El adolescente tiende a dispersarse, a disipar su energía en varias actividades al tiempo, y pictotest -al tanto de esta característica- le presenta una prueba que puede responder desde su celular, en su computador personal, o en su colegio, en cualquier momento, y al ritmo que requiera. En este sentido, no se tienen dificultades para que la prueba sea terminada, porque poco a poco cada sujeto accede, interactúa, sale, vuelve a ingresar, y cada una de estas interacciones es registrada por la matriz de análisis, para conocer profundamente cómo soluciona sus problemas.

Son dos las características esenciales que pictotest utiliza para generar adherencia a la presentación de la prueba: 1. La necesidad y el gusto del adolescente por explorar nuevos escenarios, conocer nuevos retos y descubrir nuevos mundos. 2. La necesidad de tener “respuestas inmediatas”, de que le “digan algo ya sobre sí mismo”, pues evolutivamente se encuentra en estado de necesidad de conocimiento y acción.

Con estos dos componentes se garantiza que la presentación de la prueba esté libre de tantos sesgos, uno de ellos la deseabilidad social con el hecho de sentir la prensión de ser evaluados.

Con el informe, la innovación que presenta Pictotest es que no se excede en tecnicismos científicos y psicológicos, sino que le habla a su usuario adolescente de manera precisa, clara y contundente, no solamente generando respuestas fáciles que lo lleven a decidir, sino brindando elementos de análisis personal que le brinden más y más recursos intelectuales y emocionales para sustentar sus decisiones.

Por eso, la labor de la orientación escolar en los colegios debe evolucionar, de tal forma que se aprovechen totalmente las grandes bondades de los test vocacionales, y esto solo puede ser posible si se atiende a la psicología del desarrollo adolescente, y al entendimiento de sus verdaderas motivaciones y necesidades evolutivas de vida. La apuesta de valor entonces se encuentra en que se diseñen programas de seguimiento e intervención que respondan diferencialmente a cada momento del ciclo vital, facilitando la comprensión profunda de los fenómenos y brindando opciones reales para descubrir el sentido de vida.